domingo, 30 de octubre de 2016

TRICK OR TREAT?

  La noche de Halloween lo más selecto de los integrantes del BDSM luce sus mejores galas bajo la luz de la Luna. El cuero, el vinilo y el látex, ceden su protagonismo por unas horas a la seda y el satén, el terciopelo y los drapeados, el raso y la arpillera, el tul y la gasa. Cambiamos látigos, cadenas y cuerdas por... bueno, esos siguen presente, aunque aquí y allá se vean algunas escobas, cuernos y hoces...

   La noche de Halloween salen a pasear distintos personajes que pueblan nuestro mundo:
   Los hambrientos vampiros; que se alimentan de la sangre de sus víctimas. Vampiros y vampiresas emocionales que te succionan hasta el alma; exponente máximo de la negatividad que sólo saben aprovecharse de las personas que les rodean.
   Las tradicionales calabazas; personajes huecos, vacíos de todo sentimiento, incapaces de empatizar y movidos sólo por su puro egoísmo.
   Los omnipresentes fantasmas; aquellos que pretenden ser lo que no son, que viven de un recuerdo, de una ilusión, de una fantasía... aunque todos sepan que bajo su sábana blanca no hay nada.
   Las pérfidas brujas; siempre inclinadas sobre su caldero buscando como dañar a los demás. Compitiendo por ser la más hermosa sin ser conscientes de su propia fealdad.
   Los manipulables zombies; que se mueven en masa donde vaya la mayoría, sin un criterio propio.
   Las vetustas momias; acomodadas en sus criptas, rememorando tiempos pasados bajo polvorientas vendas que les impiden ver más allá.
   Los místicos videntes; que se creen eternas víctimas, rodeadas y acosadas por espíritus hostiles que solo ellos pueden ver.
   Los volubles mutantes; que muestran una y otra de sus múltiples caras según sople el viento. Hoy amigos, mañana te venden.
   Los misteriosos espectros; que nadie ha visto, que aparecen y desaparecen esfumándose como el humo si se les pone en evidencia.
   Los temibles Dr. Frankenstein; creadores de monstruos con las ruinas que dejan a su paso.
   Las salvajes gatitas; que bajo su imagen de inocencia esconden garras con las que sacarían los ojos al primer ingenuo que se cruzara en su camino.
   Los seductores demonios; que atraen con su labia y su pose, expertos en extender contratos olvidando comunicar la letra pequeña.

   Oh, si, la noche de Halloween es la alegoría perfecta. Unas horas de libertad para vestir antifaces... ¿O quizás para quitarlos y mostrar el verdadero rostro fingiendo una pantomima?

   Feliz Halloween, disfruten la mascarada... Trick or treat?

sábado, 22 de octubre de 2016

VERDE DE ENVIDIA

   Hay una cosa que me divierte muchísimo cuando la leo y es la extendida  costumbre de "defenderse" de supuestas agresiones con el burdo e infantil ataque de "lo que pasa es que me tienen envidia". Reconozco que cada vez que lo leo una sonrisa asoma a mis labios y me pregunto, "¿cómo habrán llegado a tan profundo análisis psicológico de la situación?". Da igual el tema que se esté tratando, si no se está de acuerdo, si se lleva la contraria, si se discute (recomiendo revisar la definición, no es pelear ;) )... no es porque se tenga un criterio propio ¡ni mucho menos!, es porque se envidia al interlocutor, así de simple.

  Me pregunto si las personas que enarbolan la bandera de la envidia como único argumento ante la falta de los mismos se lo creerán realmente. ¿Es su último recurso desesperado, el único modo para intentar quedar por encima (en una falsa apariencia) o se sienten de verdad envidiados? ¿De verdad piensan que todo el resto de la humanidad languidece en sus casas, llorando por los rincones deseando ser como ellos? Tampoco soy una ingenua, se que en el BDSM las rencillas y envidias están a la orden del día pero, ¿tanto como para que sea achacable a todo?

  Vayamos a la fuente; ¿que es la envidia? Dice la RAE que es la "tristeza o pesar del bien ajeno" o  "emulación, deseo de algo que no se posee". Por tanto para envidiar el otro debe tener algo que queramos y que no esté a nuestro alcance.  Cuando leo a alguien quejarse de que las críticas que recibe se basan en la envidia siempre analizo: ¿Qué tiene el supuesto envidiado que no tiene el supuesto envidioso? Y lo cierto es que muchas veces no encuentro nada digno de anhelar. Otras incluso son desconocidos... ¡ya me diréis que se puede desear de un desconocido! Total que me quedo igual, ni idea de que es lo que hay que envidiar. Si hablamos de BDSM de pago supongo que entre los que cobran pueden envidiarse el número de clientes ya que les reportan un beneficio económico. Pero en el BDSM del "día a día" ¿qué vas a envidiar a quien vive su sentimiento igual que tu?

  Podríamos hablar de "envidia sana" (si es que eso existe) al ver los juguetes y medios de otro o la consolidación de su relación; pero yo en este caso preferiría hablar de admiración por un trabajo bien realizado. Aunque pueda parecer un eufemismo para hablar de la envidia no lo es y las connotaciones son bien distintas. Envidiar implica querer exactamente lo que tiene la otra persona y, a ser posible, que ella lo pierda para ocupar su lugar. Admirar implica tener a la otra persona de modelo, creándote a ti mismo con ella como referencia sin desearle ningún mal. Envidiar en el BDSM es querer lo que otro tiene y querer eliminarle de la escena. Acabar con la "competencia". Por eso no en entiendo que se use el argumento de la envidia en las discusiones. Tú, que vives tu relación en tu casa, con tu pareja, con tus normas, ni eres competencia ni puedes tener nada que el que vive a su modo en la otra punta pueda querer. La mayor parte de las veces lo que se muestra es justo lo contrario, el supuesto envidiado parece ocultar con esos pseudoataques/defensas problemas de autoestima. Como si necesitaran darse valor al inventarse envidias ajenas.

   El BDSM es también un camino de búsqueda y aceptación personal. Aceptarnos a nosotros mismos nos ayudará a ser felices, imitar a otros nos resultará frustrante pero envidiar a otros es un pasaporte a la infelicidad. Alguna vez también mis comentarios han sido achacados a la envidia. Y me he quedado pensando... Tengo familia, un trabajo acorde con mi carrera, amigos, pareja Ds, ningún problema grave de salud... pues qué quieren que les diga...¡el verde de la envidia me sienta genial!

jueves, 22 de septiembre de 2016

LA INCOHERENCIA QUE NOS RODEA

   Será que en ocasiones me levanto con el pie torcido pero hay días que, cuando paso la vista de un post a otro, una  única palabra parpadea en mi cabeza cual trasnochado letrero de neón: incoherencia.
Salvo honrosas excepciones es lo que mejor describe lo que leo por aquí.

   Hasta la saciedad se habla de la educación de los sumisos (sí, sumisos, masculino genérico, como dice la norma, nada de @, ni sumisos/as), labor sacrosanta de los Dominantes al parecer, porque los sumis no tenemos la capacidad de ser autodidactas y mientras no tenemos Amos permanecemos en el limbo de la ignorancia. El caso es que veo a nuestros excelsos maestros cometer errores que aún me asombran. Aunque creía que ya era un error en vías de extinción, aún hay quien traduce "sane" como "sano". En fin, cualquiera puede equivocarse, por supuesto; no es ese el problema. El problema es que, incluso si se explica el error persisten en él, como me sucedió recientemente. ¡E incluso lo justifican! ¿Si no podemos terminar de erradicar algo tan "simple" como esta confusión, cómo lograremos que se deje de asociar "bondage" con hacer nudos y se le de su auténtico significado? Esto es sólo un ejemplo que vemos cada día. Obviamente estas confusiones se dan en ambos roles. Se nos llena la boca hablando de la humildad para reconocer los errores, del aprendizaje, del crecimiento... y cuando aprendemos dos conceptos los repetimos como un mantra y no hay quien nos baje del burro, aunque nos muestren que estamos equivocados. ¿Dónde queda la humildad y el aprendizaje? ¿Qué va a enseñar quien no sabe aprender? Incoherencia.

   A los grupos los usuarios se unen para aprender y debatir, principalmente... o eso suelen decir en las presentaciones. Luego deben perderse por el camino porque en los temas de debate solemos encontrarnos siempre la misma veintena (siendo generosos) aunque el grupo supere los mil. Eso si, como haya polémica o discusión ocurre con en aquel anuncio de los Donettes, "salen amigos por todas partes", ¡qué curioso, oiga!. Incoherencia.

   Me encanta cuando se habla de hacer el BDSM más visible, salir del armario, pasear de la cadena y no se que más porque la verdad es que yo estoy de lo más a gusto en mi armario. Debe ser tamaño dúplex porque vivo de p*** madre en él y si alguien intenta sacarme igual se lleva un bocado en la mano, como mínimo, que una es tímida y no le gusta exponerse a las masas. Pero a lo que iba, que desvarío... Decía que me encanta leer las campañas pro visibilidad porque, a poco que seas observadora, acabas viendo a las mismas personas (de nuevo salvo honrosas excepciones) quejarse en los debates pertinentes sobre como al abrirse al público han entrado al BDSM "indeseables/pajilleros/pseudos/buscadoresdesexo" que degradan "nuestro mundo" (por cierto que no sabía que tenía una multipropiedad, ¿alguien sabe si se declara a Hacienda?) Y es que esto "antes no pasaba", pero con los libros y las redes sociales se ha llenado todo de chusma. Porque antes todos eramos más auténticos, más puros, más listos y seguro que hasta más altos... Total que a parte de pasármelo bien no me queda claro si quieren apertura o no... ¿Apertura selectiva? ¿Abrimos los pares, cerramos los impares? ¿Quién tiene la llave? Incoherencia.

   Seamos tolerantes, que por algo es la base del BDSM... ¿o no? Creo que no he visto un colectivo más intolerante en mi vida. Que si Vieja Guardia contra Nueva (obviemos que ni siquiera saben lo que es la Old Guard); "profesionales" contra amateurs; fieles contra infieles; monógamos contra poliamorosos; shibaristas contra el que ata con cordones de zapatos sin ningún misticismo... ¡Aquí se monta una batalla campal en 10 segundos! ¿Tolerantes? ¡Venga ya! Sí, claro; en un post lees a algunos que lo son, pero la mayoría en cuanto hay un tema polémico recurre a los insultos explícitos o velados. Se tolera todo... todo con lo que se está de acuerdo. Por otra parte no entiendo esa manía de decir que hay que tolerar todo (a parte de ser obviamente mentira). Yo no tolero todo. No tolero las prácticas ilegales, las consensuadas cuestionablemente, las dañinas psicológicamente... En fin... Incoherencia.

   ¡Oh, el respeto! Eso merecería un texto propio... O dos... O tres... Pero creo que ya me estoy extendiendo bastante. ¿Quién no ha leído a otros afirmar lo respetuosos que son? Y cada día tenemos pruebas de ese respeto: textos que se copian, no ya sin poner el autor, sino dejando que se piense que son propios; insultos a diestro y siniestro; trapos sucios privados expuestos en público; denuncias de perfiles por rencillas o discusiones; comentarios denigrantes sobre las opiniones de otros... ¿No hace falta seguir, verdad? Si necesitamos nombrarlo tanto es precisamente porque brilla por su ausencia. Por cierto, algo curioso, no se en qué momento se ha extendido la idea de que respetar es equivalente a dar la razón u opinar igual. Aquí en cuanto expresas una opinión contraria ya te acusan de "no respetar". Cosas extrañas ocurren por estos lares... Es el caso más flagrante de incoherencia.

   Hay más ejemplos, por desgracia, pero estos son los más "sangrantes". Estoy convencida que este texto generará muchas críticas negativas (sí, porque las críticas pueden ser positivas también ;) ) pero, en mi búsqueda de la coherencia, por ahí estaré para leerlas, asumirlas y respetarlas aunque no las comparta ;)

   Buen y coherente día a todos.

sábado, 10 de septiembre de 2016

ROMPIENDO UNA LANZA POR LOS DOM

   Todo cuento que se precie tiene su villano y el BDSM no es una excepción. Aquí la "damisela en apuros" (léase sumisa) se ve acechada sin compasión por el malévolo "pseudo" (léase Domiante/Amo) que solo se preocupa por si mismo y falta a los sacrosantos deberes inherentes a su condición... O al menos eso dice el guión original.

   Pero las historias evolucionan y el cuento a veces depende mucho de la perspectiva del narrador. Porque las batallas las suelen contar los ganadores y hay una espeluznante tendencia a escuchar al que grita más fuerte. Como en una película antigua de serie B, salimos a la caza del villano antorcha en mano, armados con picas, hoces y azadones, preparados para el linchamiento público del "monstruo" de turno, para beneplácito y regocijo del denunciante. Total, que al final se da la curiosa paradoja que la parte a priori "débil" tiene todo el poder para dañar con impunidad a la teóricamente "fuerte". Así que hoy voy a hacer de abogada del diablo y a romper una lanza a favor de los Dominantes.

   No, las sumisas no somos unos dechados de virtudes. Somos personas normales y corrientes, con nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas. Lo éramos en nuestra etapa vainilla y lo seguimos siendo al descubrir el BDSM. ¡Sorpresa! Cuando decidimos abrazar al sumisión no desaparece por arte de magia nuestro egoísmo, nuestra envidia, nuestra "mala uva"... Quien es mezquina, retorcida, vengativa, pronta a la ira, etc, lo sigue siendo como sumisa. Quizás un buen Dom con amplios conocimientos de psicología pueda contener estas emociones negativas; quizás. Pero no van a desaparecer por arte de magia. Lo más probable es que permanezcan aletargadas esperando el estímulo que las haga salir a flote. Y este suele ser la ruptura de la relación. ¡Cuántos ataques de sumisas a Dominantes leo! El Dom siempre es el responsable y el culpable de todo. Pues, ¡qué quieren que les diga!, me opongo a ese modo de pensar. Para entregarnos a una relación de sumisión deberíamos ser personas adultas plenamente conscientes y responsables de nuestros actos. Rara vez una relación fallida es culpa exclusivamente de una de las partes; pudiera ser, por supuesto, pero me niego a admitir que el 100% de las veces sea así y además siempre sea culpa del Dominante. Si somos maduras para entrar en una relación de sumisión debemos serlo para salir de ella asumiendo nuestra responsabilidad y no entrar en una espiral de insultos, descalificaciones y calumnias.

   Cuando es el Dominante quién habla mal de una sumisa todo el mundo piensa que es una persona horrible y la sumisa es una pobre víctima. Si es al revés, la sumisa sigue siendo la víctima y el Dom es un "pseudo". Haga lo que haga el Dom lleva las de perder por su aparente situación de "poder" que, evidentemente, no es tal. Ambas situaciones son deplorables. Los asuntos privados deberían solucionarse en privado porque los cuentos siempre tienen al menos tres versiones: la subjetiva de una parte, la subjetiva de la otra y la objetiva. Linchar a alguien tras oír una única versión subjetiva es, cuanto menos, precipitado. Por supuesto existe muchas situaciones en las que la sumisa sufre abuso por parte de dominantes (en minúscula) sin escrúpulos. Pero no es menos habitual que haya Dominantes que sufran abuso por parte de sumisas con menos escrúpulos aún. Sí, hay quien bajo el manto de la sumisión miente, manipula, tergiversa y hace todo el daño que puede por los motivos más dispares... despecho, rechazo, venganza, envidia... y se aprovechan de que, en su situación de "debilidad" gozarán de una predisposición a la credibilidad por parte de la comunidad. Lo que no es sino un reflejo de la sociedad actual y los privilegios de la discriminación positiva que, como su mismo nombre indica, es discriminación. Un Dominante se expone a denuncias por maltrato, a "sumisas" que no entienden que "no" significa "no", a chantaje emocional cuando se acaba la relación, a desacreditaciones públicas que la gran masa está más que dispuesta a creer sin pruebas...

   Si la relación no funciona es culpa del Dom, si no progreso es culpa del Dom, si no supero límites es culpa del Dom, si me estanco es culpa del Dom, si me aburro es culpa del Dom, si no soy obediente es culpa del Dom, si no me entrego es culpa del Dom, si no tengo paciencia es culpa del Dom, si pongo excusas es culpa del Dom, si soy celosa es culpa del Dom... ¿en serio? No se qué concepto tendrán algunas personas de la sumisión. Yo al menos no soy un ente plano. Soy plenamente responsable de mi misma y de las decisiones que tomo. Y se que, si no pongo de mi parte, da igual el esfuerzo y el trabajo del Dom. Porque una cosa son los cuentos y otra la realidad. Y yo no quiero que me cuenten cuentos, ni en mi relación, ni mucho menos quiero que me vengan con cuentos de desconocidos.

UNA IMAGEN DISTORSIONADA

   Tras mucho leer blogs, foros, comentarios de diversas "eminencias" y opiniones de todo tipo he llegado a la conclusión que soy un ente extraño dentro del colectivo sumiso. Definitivamente no me siento identificada con gran parte de las imágenes que se dan sobre las sumisas. Será que soy rara o pseudo... o que mi sumisión viaja por otros derroteros... ¡quién sabe! Lo cierto es que hay días que me siento totalmente alejada de ciertas versiones "sumisiles".

   Una de las primeras cosas que me llaman la atención es la cantidad de gente que usa el calificativo "pequeña" para referirse a las sumisas. Entiendo su uso como apelativo cariñoso dentro de una relación o bien en los roles littles; sin embargo he visto a Dominantes usarlo con sumisas a las que nada les unía. Me sorprende mucho (y me fastidia) ese toque paternalista. Soy sumisa, si, pero eso no me hace menos adulta. No me atraen las dinámicas Daddy/little así que eso de  "pequeña" (o similar) en alguien a quien no me una un vínculo sentimental me parece totalmente fuera de lugar. De hecho me irrita. Que sea sumisa no otorga a ningún desconocido, por muy Dominante que se proclame, la prerrogativa de tratarme con condescendencia. Los "cielo", "pequeña", "corazón" y similares los reservo para personas muy especiales, no para aquellos con los que no he compartido ni un café. Sí, soy así de antipática.

   Otro punto habitual es la declaración de que a la sumisa hay que protegerla de todo mal y, especialmente, de los terribles pseudos que amenazan tras cada esquina. A ver, no me entiendan mal, me parece encomiable que se proteja a cualquiera de cuanta amenaza le aceche. A cualquiera; sumiso, Dominante, switch o vainilla. No me quejo de la protección, ni mucho menos ¡bienvenida sea y ojalá todos nos protegiésemos mutuamente! Lo que me chirría es la imagen de la sumisa como la dama indefensa y desvalida que necesita que llegue el caballero dominante de reluciente armadura a rescatarla. ¡Que estamos en el siglo XXI! La mayoría de las sumisas  (admito que también las habrá indefensas) somos mujeres preparadas e independientes que sabemos defendernos. ¿Nos la pueden jugar? Sí, claro, pero tampoco somos unas necias imprudentes e ingenuas.

   Una de las "cualidades" que ven algunos Doms en las sumisas y que también me "encanta", merece una mención especial. Hablaba un día con un Dom, en un período de impasse entre mi primer y segundo Amo, y el sujeto en cuestión al saberme "soltera de Amo" me dijo: "te sentirás pérdida y sin saber que hacer con tu vida". WTH??? Lo triste es que he encontrado a posteriori a muchos que comparten este pensamiento. Lamento (mentira, no lo lamento) informarles que soy sumisa porque lo disfruto, porque obtengo placer de la entrega, el sometimiento y el servicio; pero, aunque les resulte difícil de entender, soy perfectamente capaz de dirigir mi vida sin las indicaciones de un Amo. ¡Sorpresa! Una sumisa sin Amo no es una marioneta con los hilos cortados abandonada en un baúl. Lo que tiene una que oír...

   Lo más habitual es leer que el Amo educa a la sumisa. Creo que esto es muy matizable. El Amo educa en cuanto a sus gustos personales y su forma de actuar y vivir el BDSM,  en eso estoy de acuerdo. Pero hay veces que, leyendo algunos comentarios, parece que las sumisas sean unas iletradas incultas hasta que encuentran al Amo que las instruye. Vamos que ya no se si esto es BDSM o una versión contemporánea de "My Fair Lady". Recuerdo hace años, tras una charla con un Dom, en la que hablamos un poco de todo, me dijo que felicitara a mi Amo por mi cultura... Le respondí que felicitaría a mis padres que fueron los que se preocuparon por despertar ese interés en mí. La educación la traía yo "de serie" antes de descubrir el BDSM. El Amo me enseñará sus protocolos, su modo de hacer las cosas, sus gustos, las prácticas que desconozca, me ayudará avanzar... trabajo nada desdeñable, por cierto... Pero de ahí a vender la imagen de sumisa ignorante hasta que cae en sus manos va un trecho largo...

   Total que hay días que me siento un bicho raro. No necesito que ningún Amo me enseñe los principios de la educación porque eso no es exclusivo del BDSM. Se como buscar la información que me interesa. Estoy capacitada para dirigir y ganarme la vida sola, se tomar decisiones trascendentales, marcarme objetivos y buscar los medios para lograrlos. Se ser prudente y defenderme sola, lo que no impide que en ocasiones me equivoque. No me siento inferior a ningún Dominante, elijo libremente adoptar un rol que a situa por debajo, que es muy distinto. Mi sumisión no esconde complejos, traumas ni inseguridades. En resumen, me siento muy alejada de la imagen que se da en muchos post de sumisa frágil, victima inocente e indefensa, doncella en apuros e ignorante de lo más elemental. No necesito un Amo. Ea, ya lo he dicho. No lo necesito... Pero lo quiero. No lo necesito porque puedo vivir y llevar mi vida sola. Pero elijo someterme a uno porque la entrega, el servicio, el sentirme dominada incrementa mi placer y mi felicidad. Porque hacerle feliz a él, me hace feliz mi. Y esa es la imagen de sumisa con la que me identifico.

viernes, 12 de agosto de 2016

TODOS SOMOS "PSEUDOS"

   Será por espíritu de contradicción, será por hastío, será por que nunca me ha gustado seguir las modas... ¡qué más da el motivo! El caso es que estoy hasta el (censored) de oír hablar de pseudos. No hay un día que entre a las redes sociales que no vea quejas contra pseudoamos o directamente capturas de pantalla publicando privados y perfiles de supuestos culpables de tan horrible delito. Terrible felonía que parece circunscrita a la dominación, solo tímidas voces se atreven a sugerir que entre los sumisos también ocurra. Una auténtica plaga, ¡oíga! ¿Dónde habrá quedado la presunción de inocencia? Lo que gusta aquí apuntarse a un linchamiento público. Una persona acusa a otra y al instante surgen decenas de comentarios de apoyo acribillando al acusado. No importa que no le conozcan, no importa que no sepan la historia, ¿a quién le importa la verdad de los hechos?
   Cada vez que veo algo así me vienen a la mente esas imágenes de las películas antiguas en blanco y negro. Esas escenas de los pueblos donde los aldeanos iban con picas, azadas y antorchas encendidas, de madrugada, envalentonados por su número, al linchamiento del diabólico malvado de turno. "¿Oye y tú sabes qué ha hecho éste?" "No, yo pasaba por aquí y no tenía nada mejor que hacer...".

   Entiendo que cada cual tiene una ética particular y habrá quién considere que esté haciendo algún tipo de servicio social con estos actos, aunque no se si se habrán parado a pensar en los problemas legales que puede acarrear publicar privados sin el consentimiento de los implicados. Honestamente, a mi una persona que se dedica a airear privados sin permiso y a ridiculizar a otros (no me importa lo groseros que esos otros hayan sido) no me da buena espina. Será que yo soy rara. Veo publicadas conversaciones donde sí, los supuestos pseudos son groseros e insultan... lo que no entiendo es por qué esas sumisas no cortaron la conversación y bloquearon en la segunda frase. ¿Disfrutan con esas peleas? ¿Están buscando sujetos para engrosar su particular "muro de la fama de pseudos"? ¿Los provocan para poder posteriormente denunciarlos públicamente? ¿No sería más fácil en la segunda frase un "no me interesa, gracias" y cerrar el privado? Es un misterio para mi, lo reconozco.

   "Pseudo", por definición, significa "falso". "Pseudoamo" sería "falsoamo", por tanto si entendemos como Amo a quien tiene sumisa, "falsoamo" sería quien dice tener sumisa sin tenerla. Pero no vamos a ser tan literales; evidentemente, cuando se habla de "pseudoamo" se hace referencia a aquellos que no cumplen las características esperadas en un Amo. ¡Pues ya la hemos liado! Teniendo en cuenta que aquí cada uno busca una cosa distinta llegamos al problema actual. A la que no te dan lo que tu quiere ¡ya eres un pseudo!. ¿No opinas como yo? Pseudo. ¿No lo vives como yo? Pseudo. ¿No me haces caso? Pseudo. ¿No sale bien la relación? Pseudo. ¿Te interesa el sexo? Superpseudo (Ya se sabe que los que practicamos BDSM lo vivimos en castidad absoluta).

   Que sí, por supuesto, no voy a negar que hay quien llega al BDSM pensando que todo el monte es orégano, dispuestos a buscar solo sexo mintiendo sobre sus intenciones (en ambos roles, vamos a quitarnos de la mente la idea de la sumisa como damisela en apuros). Pero no es menos cierto que aquí cada uno cuenta la feria según le va. El Dom y el sum que no vale para unos puede ser maravillo para otro. Que tu relación haya salido mal no convierte a nadie en "pseudo", que no opinen como tu o que no te hagan caso, tampoco. Que a ti te guste el misticismo no quita que a otros le guste la rudeza. En ocasiones me han entrado privados con el típico "hola perra" y con un "por ahí te estás equivocando" se han disculpado y fin de la historia. Evidentemente no hay que tolerar impertinencias de nadie, pero las redes ofrecen herramientas para evitarlas. Un bloqueo y a otra cosa. A este tipo de personas se las ve venir desde el primer minuto. Son totalmente inofensivos. El problema está en los lobos con piel de "caballero". Esos que tienen labia, que son educados, que manipulan, que adulan, que parecen experimentados y en realidad mienten, son incoherentes e hipócritas. Esos son de los que hay que cuidarse. Esos que nadie mete en el saco de "pseudos", esos que nadie denuncia, al contrario, muchos adulan. Pero en fin, ya lo dice el refranero, "cría fama y échate a dormir". Algo que se ve aquí cada día.

   Supongo que, como se lleva lo políticamente correcto, decir que está feo andar publicando privados, perfiles, linchando públicamente y fomentando cazas de brujas no sentará muy bien. Así que igual con este post me gano un hueco en algún muro de la fama de pseudo sumisa. Y es que todos, por un motivo o por otro, acabamos siendo pseudos... solo depende de a quién preguntemos.

domingo, 24 de julio de 2016

¡FELIZ 24/7!

   En BDSM hay poquísimas cosas en las que toda la comunidad esté de acuerdo. Ni siquiera en las siglas ya que, aunque las nombremos del mismo modo, cada cual les da el sentido que mejor le parece. Tampoco es que sea sorprendente; tantísimas personas difícilmente alcanzarán quorum sobre un tema. Sin embargo si que hay algo que parece aceptado por la mayoría (la prudencia me previene de afirmar que la totalidad de practicantes comulguen con la idea), la celebración del 24 de Julio como el día conmemorativo de estas prácticas y de los que a ellas somos afines. 
  
   24 horas al día, 7 días a la semana. Es decir, poder vivir nuestros gustos a todas horas. Pero, ¿qué significa realmente una relación 24/7?  Lo cierto es que el resto del año se organizan verdaderas batallas campales entre algunos personajes que, haciendo gala de su "tolerancia y respeto" intentan imponer su particular visión de lo que debe ser una relación 24/7. Relación que muchos tienen como el summum del BDSM. La meta suprema y la finalidad de todo aquel que no sea un fantoche. Olvidando así que la finalidad real es el placer y la felicidad de los implicados en la relación, algo que siempre debe adaptarse a las circunstancias personales de cada uno y no a los estándares impuestos por el vecino. 

   Hay quien sostiene que un 24/7 es inviable porque no se puede estar todo el tiempo "en rol". Supongo que imaginan que al Dom con la fusta en mano y al sum de rodillas las 24 horas. Otros se pasan al extremo opuesto y afirman vivir un 24/7 a pesar de que su relación es ciber, con alguien a quién nunca han visto y que vive a 5000 km. No voy a entrar a valorar estas afirmaciones, solo pretendo hacer ver que opiniones hay para todos los gustos.

   Personalmente, entiendo el 24/7 como una actitud, una predisposición y estado de ánimo. Lo vivo y lo entiendo en convivencia; encajado como una pieza de puzzle dentro del resto de las obligaciones, deberes y placeres sociales y laborales. No supone para mi estar todo el día con un corset, sigo siendo su sumisa con mis zapatillas de vaquita en invierno. No supone estar todo el tiempo de rodilla, lo sigo siendo cuando estamos haciendo la compra. No supone estar todo el día serios en protocolo estricto, seguimos siendo Amo/sumisa cuando nos reímos y bromeamos. Pero siempre somos consciente de nuestro rol y en cualquier momento  surge un detalle, quizás imperceptible para ojos inexpertos, pero que marca la diferencia y está cargado de profundo significado para nosotros.
  
   No importa que lo vivamos de modos diverso, algunos como juegos, otros como estilo de vida; que tengamos definiciones opuestas para los mismos conceptos; que seamos tradicionales o vanguardistas; protocolarios o informales; expuestos al mundo o habitantes de un armario... Hoy todos intentaremos dejar de lado esas diferencias para festejar nuestros gustos comunes. Y ojalá que ese ambiente festivo durase el resto del año, de modo que aprendiésemos a fijarnos más en lo que nos une y menos en lo que nos separa, haciendo gala por fin, de esa tolerancia y respeto que debería caracterizarnos y que, salvo honrosas excepciones, brilla por su ausencia.

   Muchas felicidades a todos. Feliz día. Feliz compañía. Felicidades por ser vosotros mismos, por vivir lo que os gusta sin que nadie, ni vainilla ni bedesemero, os imponga como debéis ser. Y feliz resto del año. ¡¡¡¡A disfrutar!!!!